
La diferencia entre un vídeo aéreo y un vídeo con dron está casi siempre en el movimiento. Estos son los seis que resuelven el noventa por ciento de los casos.
Revelación La cámara avanza baja y algo se descubre al fondo o por debajo: una cresta que deja ver el valle, un muro que deja ver la finca. Es el movimiento con más efecto narrativo y funciona muy bien para abrir una secuencia.
Órbita Giro alrededor de un sujeto manteniéndolo centrado. Es el más usado y el más gastado: funciona cuando el fondo cambia de forma interesante durante el giro, y aburre cuando el fondo es plano.
Seguimiento La cámara acompaña a un sujeto en movimiento a velocidad constante. Con doble operador se consigue que el encuadre respire mientras la aeronave se limita a mantener el ritmo.
Empuje vertical Ascenso lento mientras la cámara cabecea hacia abajo. Sirve para cerrar: pasa del detalle al conjunto y da sensación de conclusión.
Descenso de aproximación El contrario: se baja desde la vista general hacia un punto concreto. Es el movimiento natural para entrar en una escena.
Transición Un paso por debajo de un arco, entre dos edificios o a través de una copa de árbol, que sirve de corte oculto entre dos secuencias.
Tres reglas prácticas
Uno: la velocidad constante importa más que la velocidad en sí. Un movimiento lento y regular se ve profesional; uno rápido con acelerones, no.
Dos: el movimiento tiene que empezar antes y terminar después de lo que vas a usar. Deja margen para el montaje.
Tres: si el plano no aporta información nueva sobre el espacio o sobre el sujeto, probablemente sobra por muy bonito que sea.
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