
En medio natural el dron aporta lo que siempre ha faltado: poder mirar con frecuencia y a bajo coste en sitios donde llegar cuesta horas.
Seguimiento de hábitats
Vuelos periódicos sobre una misma zona permiten documentar la evolución de la cubierta vegetal, el avance de la regeneración tras un incendio o el efecto de una actuación de restauración. Con cámara multiespectral se puede además cuantificar el estado de la vegetación, no solo verla.
Inventario forestal
El LiDAR aerotransportado da altura de arbolado, densidad y estructura de la masa, datos que a pie se obtienen por muestreo y con mucho trabajo.
Detección y seguimiento de incendios
Con cámara térmica se localizan focos residuales tras la extinción, que es cuando se producen la mayoría de las reproducciones. Siempre bajo coordinación del dispositivo, porque el espacio aéreo en un incendio está ocupado por medios de extinción.
Apoyo en búsqueda
La cámara térmica detecta contraste de temperatura, lo que en condiciones favorables —de noche, con el terreno frío— facilita mucho localizar a una persona. Es un apoyo al dispositivo de rescate, no un sustituto: la decisión y la coordinación corresponden siempre a los servicios de emergencia.
Las limitaciones honestas
En bosque denso, la copa tapa; con viento fuerte de montaña, no se vuela; y la autonomía en altitud y frío se reduce mucho. Un dron cubre bien una zona acotada, no una comarca entera.
Y el permiso
Sierra Nevada es Parque Nacional y Parque Natural. Cualquier vuelo, también los de investigación o documentación, necesita la autorización del organismo gestor además de cumplir la normativa aeronáutica.
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